Al acecho

A los gatos les encanta jugar a las persecuciones, ya sea cuando van a la caza de comida o cuando se zambullen en busca de pelusas. Los felinos grandes, como los pumas, los leones y los guepardos, aprenden a acechar a su víctima de la misma forma que los pequeños: practicando. Dominando los principios básicos del acecho, la persecución y el despiece a través de sus juegos diarios.

Desde el momento en que el gatito se alza sobre sus inestables patas traseras para obtener una ventaja competitiva sobre uno de sus  compañeros de juego, hasta bien entrada la edad adulta, en ningún momento parece perder su enorme fascinación por el movimiento, la luz y la sombra y los elementos sorpresa.

Práctica del sigilo

Por sorprendente que parezca, los gatos también han de practicar el sigilo. En la naturaleza, muchas veces a los felinos se les escapan las presas porque estas corren más rápido y más lejos que ellos. La única alternativa que tienen estos gatos es depender de su capacidad felina instintiva para confundirse con su entorno y quedarse totalmente quietos hasta que aparezca un animal desprevenido.

Los gatos poseen unos talentos asombrosos que desarrollan con los años. Los ojos de un gato adulto captan el tripe de luz que el ojo humano. Y también poseen un oído cinco veces mejor que el nuestro. De hecho, el oído de un gato es el tripe de potente (sobre todo, en lo que se refiere a los sonidos agudos) que el del perro más sensible.

Persecuciones, cazas y zarpazos

Aunque no tengan necesidad de cazar su comida, a los gatos domésticos les encanta ir al acecho como una forma de juego. Del mismo modo que practicar un deporte ayuda a las personas a sentirse más vivas y alerta, jugar mantiene a los gatos de todas las edades sanos y en buenas condiciones físicas. También es un buen remedio contra el aburrimiento, que muchas veces suele acabar en alguna travesura.

Los propietarios de gatos deben procurar a sus mascotas muchas oportunidades para jugar, y asegurarse de que hay juguetes de sobra para mantener la motivación física del gato. Sin este desahogo, los gatos pueden desarrollar una tendencia a las conductas destructivas, o peor: caer en un letargo absoluto.

Así que la próxima vez que su gato le dé a entender que quiere que saque la caja de juguetes y juegue, no se lo piense y diviértase con él. Al fin y al cabo, los gatos pequeños, como los grandes, necesitan del estímulo del juego para sacar lo mejor de sí mismos.